San Mateo del Mar y los otros amores
Del lugar de las diferencias en la “otra campaña”.-
Indígenas (…) Otros amores y afectos (o sea que homosexuales, lesbianas,
transexuales y cada quien su modo, y que luego se dice “libre preferencia
u orientación sexual”, pero, según entendimos de lo
que nos han explicado en la reuniones preparatorias,
la cuestión no es sólo sexual).
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL. MÉXICO
Lukas Avendaño
Hoy estuve platicando con Monteok; el es un joven Ikoots[1] que comparten su territorio en las lagunas inferior y superior en la región del Istmo de Tehuantepec en su parte Oaxaqueña, él a su pareja lo conoció en el D.F., recién lo ha llevado a su pueblo ahora en las vacaciones de agosto, lo primero que hicieron al llegar a Salina Cruz fue caminar a la playa de San Mateo del Mar. Ahí hicieron el amor en el Mar, Monteok siempre estuvo temeroso que el mar los arrastrara, sobre todo a causa de haber olvidado la memoria étnica dedicada a la magia, al consenso entre él y la naturaleza, pero aun así terminaron acostados desnudos en la playa.
A la cinco de la mañana, monteok y el chihuahueño fueron despertados del catre donde aun dormían, después la madre desapareció de la puerta para que los enamorados se vistieran; aun era oscuro cuando llegaron al mar, el Chihuahueño sintió temor cuando Tata rayu, dio un saludo rugidor a la par que petrificada con el flash de una descarga eléctrica la figura de los cuatro. La brisa jalaba de las enaguas a la madre de Monteok, el Chihuahueño una vez más se precipito cuándo el viento parecía derribar a estas dos figuras contadores del tiempo, memoria de la etnia, platicadores de la luna, hijos de la tortuga quien los parió en una ensarta de perlas sembrara en la arena: Así respondieron los padres de Monteok al Chihuahueño, cuando respiraron se emoción.
-Aunque nos derribara el viento a él pertenecemos, él nos procura la vida y a él la devolvemos el aliento de vida, por eso no tememos, porqué nuestra raíz es profunda, así lo ha sembrado la madre tortuga que siempre tienes en sus ojos una contemplativa mirada de amor, aun cuando digan que “aquel que edificara su casa en la arena esta pronto se cae”, nosotros somos hijos del sílice, pues ella nos encubo en los días fríos o torrenciales aguas, por eso todos estas cosas santas nos acompañan, y nos pueden decir cuando tenemos que guardar las redes para ocuparlas solo para pescar luceros, estrellas o tejer hamacas en las constelaciones. Somos los hijos de la mar.
Cuando el mar brillaba con el sol los padres de Monteok habían terminado con la oración, hicieron entrega de las ofrendas y regresaron al pueblo donde terminaron emborrachándose yerno y suegro, el Chihuahueño sigue sin saber que la visita al mar con sus suegros fue para agradecer a los espíritus del agua, del tata rayu, tata viento puesto que Monteok ya tenia hombre, un varón que lo hama, que lo cuida, que le da a guardar su cartera como los tehuenos y tecos[2] a sus mujeres. Ebrio el Chihuahueño se quedo dormido en la banqueta de la casa, la madre dijo a Monteok que lo despertara para llevarlo dentro, es lo que hace una mujer istmeña[3] con su hombre cuando se emborracha, el Chihuahueño se resistió y monteok trajo unas mantas dadas por su madre para cubrir al yerno y cuidarlo que no lo piquen los zancudos. Ya en la madrugada Monteok se despertó al sentir el cuerpo pesado de su marido cuando este lo abrazara.
La segunda ocasión que hicieron el amor fue después de acompañar al padre de Monteok a pastar las cabras y los borregos, después la pareja de recién juntados se internaron al monte y e hicieron el amor parados. La lluvia los ha sorprendido y caminan con la ropa pegada al cuerpo por las calles de arena del pueblo, el Chihuahueño abraza a Monteok quién agradece que sea ya de noche pues aun tiene pena que los mire la gente, se preocupa que la gente hable y critique a su familia, lo pone a pensar que a su padre la caiga la vergüenza por que la gente diga que Monteok fue a México a traer hombre. Esa noche tata rayu rompió el cielo para que la pareja de enamorados hicieran el amor bajo el techo familiar. Las siete de la mañana partieron a la Ciudad de Oaxaca para después regresar a la Cd. de México, el Chihuahueño quiere regresar a San Mateo del Mar para las vacaciones de diciembre.
[1] Esta palabra se traduce como NOSOTROS, pero la gente de otros pueblos los reconoce como mareños o huaves, este ultimo termino a ellos les molesta porque significa PODRIDO.
[2] Gentilicio para los zapotecas de Tehuantepec y Juchitán.
[3] Gentilicio para las mujeres del Istmos de Tehuantepec, sean zapotecas, mixtecas, ikoots, mestizas o ladinas.
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